Y al final sos como la sortija de la suerte que un niño agarra para dar una vuelta más.
Tu cada vez que estas aquí haces que vuelva a permitirte que juegues conmigo.
Aunque la diferencia entre la sortija y tú, es que ella hace que los niños se diviertan y yo contigo, simplemente termino cansada.
Y hoy ya no soy una niña y pude ver que no eras aquel hombre que yo creía.
solo eres un estúpido hombre que perdió en su propio juego.
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